En México tenemos la hermosa costumbre de hacer de los problemas mínimos un gran escandalo, pasamos hablando de la homosexualidad de Cristian Chavéz aproximadamente un año, antes de Gloria Trevi, luego, de Peña Nieto y la Gaviota, mientras que en esos años han sucedido cosas de mayor trascendencia por todo el país y que, a penas, logran centrar la atención de los medios de comunicación.
Esta situación continuamente reclamada por aquellos que se dicen defensores de las causas justas no es más que la muestra de una profunda hipocresía y un alto nivel de indiferencia en lo que refiere a nuestros problemas como sociedad. Déjenme explicarme un poco más. Son más los mexicanos diciendo que la televisión no dice la verdad que los que verdaderamente ponen atención cuando la dice.
Esto es sui generis, pero si pusiéramos un poco de atención veríamos que si no es por la TV privada, hay otros muchos medios, igualmente masivos, como los periódicos y el radio que denuncian, entrevistan y responden a necesidades muy distintas a las del duopolio constituido en el pedregal.
¿Entonces de quién es la culpa? De quienes no quieren cambiar de canal y enterarse de lo que sucede allá afuera o de quienes hablan de un solo tema. La respuesta, en mi humilde opinión es que los primeros y la razón es sencilla, tienen opciones y la posibilidad de cambiarle.
Si el mexicano en verdad deseara estar informado lo haría, sin embargo pasa horas prendido del canal 2 esperando que sea ahí y sólo ahí donde las noticias más relevantes aparezcan, como si televisa no fuera ya lo suficientemente cínico y nos hubiera dicho, cara a cara, sus preferencias políticas, religiosas y económicas. ¿Qué clase de sujeto mira un canal que dice no satisfacerlo? Pues aquél que miente, el problema no es que el canal dos diga mentiras, sino que no sentemos a escucharlas, cuando en la calle, en la voz de la gente, en los impresos independientes o incluso para algunos, el internet, hay otro mundo.
Hace un par de años televisa temió porque las redes sociales y los bloggers eran la nueva tendencia, ahora hasta Ricardo Pelaez tiene Twitter, nada del otro mundo supongo, considerando que la empresa comienza a dominar también estos medios de "opinión".
Al final el excesivo interés que han mostrado los medios, no sólo de espectáculos, por el asunto de Kalimba es muestra de que el hambre por contenidos mejores no existe y que, como buena sociedad adormecida, sólo deseamos enterarnos de la desgracia ajena, nunca la nuestra. Entonces porque no dejamos de hacernos pendejos y por lo menos declaramos abiertamente que nos gustan las pendejadas (yo soy uno de ellos) y que nuestra postura crítica está contenida en apariencias y discursos y nunca en prácticas.
Me marcho de este Martes 18 recordándoles que nos escuchen los viernes de 7 a 9 por Radio CCC y los sábados de 1 a 3 por Radio Zapote. Nosotros si reconocemos nuestro gusto por lo estúpido y banal.
Pasen un buen día perros.
Buffalo.
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