El día de hoy, todos los estirados y profundos analistas comienzan a especular que Enrique Peña Nieto tiene más que libre el camino para la presidencial del 2012 y aparentemente, así es. Pero ninguno, por lo menos alguno que yo haya leído, a puesto algo elemental sobre la mesa: hubo 57% de abstención.
La abstención ha sido atribuida a asuntos tan simples como el clima o el sentimiento de derrota. Si esto fuera cierto, los miles de partidarios del revolucionario institucional no se hubieran tomado la molestia de salir a la calle con todo y paraguas para emitir su opinión de lo que ellos mismos consideran su mejor elección, el triunfalismo no apareció, todos se tomaron en serio su trabajo y lo hicieron (#Criados). Para fines prácticos lo único que esto demuestra es que en México sólo el PRI mantiene aceitada su máquina, el resto de los partidos ha olvidado el fundamento de la democracia: la gente.
Lo cierto es que este fenómeno tiene un significado entre líneas, el mexicano promedio, aquel que no está afiliado a ningún partido, que no está interesado en ningún movimiento social y que es la mayoría, está harto de este paupérrimo circo electoral. El abstencionismo, en otros países es una buena forma de mostrar el descontento con el gobierno, aquí, sólo es tomado como un acto de profunda hueva y apatía sobre lo que al país le pase.
Pero si esto fuera completamente cierto, estaríamos dejando de lado algo importante, la hueva tiene su origen y definitivamente esta viene de la decepción. Todos los mexicanos, no importando su clase social han tenido, escuchado o vivido una experiencia negativa sobre algún político, ya sea local, estatal o nacional, entonces no deberíamos estar sorprendidos que los prefieran lejos, ocupados en otras cosas.
México no vive en democracia no sólo porque los ciudadanos no la reproducen todos los días, sino porque las autoridades les han enseñado que eso no es necesario. Para el PRI, lo único importante es el voto, para el PAN y el PRD es quitarle el voto al PRI, pero para ninguno, en realidad es importante el bienestar de sus representados.
Entonces ¿por qué sigue votando la gente?, simple, porque hay quienes si se benefician, de un modo u otro de los gobiernos partidistas, el problema es que, ni es equitativo, ni igualitario y aún peor, está condicionado.
Eruviel gobernará un 60% del 43% de la población con credencial de elector, lo cual, en definitiva no es una mayoría poblacional. Lo hará siguiendo un patrón establecido por Enrique Peña Nieto y con la esperanza de que, pronto terminaremos exactamente igual que como empezamos, gobernados por un partido aparentemente "paternalista" pero profundamente corrupto y enviciado, con opciones débiles y hambrientas como oposición.
No se espanten el gobierno de Eruviel no es aplastante y de mayoría, es únicamente muestra de que el modelo que hemos seguido durante los últimos 30 años no sirve y debemos, desde la raíz, construir una nueva democracia.
Al final el abstencionismo es prueba de ello y deberíamos considerarlo, México está lleno de huevones y apáticos que no confían en sus autoridades, pero a ellas les gusta que la situación sea así y no harán nada para cambiarlo.
Saludos
Buffalo Donut


